Feliz Año

Del frondoso árbol de 2011 se desprende la última hoja de los días, arrancada por el inexcusable paso del tiempo, pero estamos alegres porque pronto recibiremos el feliz año nuevo.

Al filo de la medianoche los más tradicionales apurarán las doce uvas al toque de las campanas para pedirle a la fortuna que durante los doce meses del año nunca falte el alimento, la alegría y el gozo.

Los supersticiosos barrerán la casa para espantar las desgracias, los aventureros cargarán maletas y no faltan los que lanzarán monedas por la ventana para seducir a la riqueza e implorar al destino la abundancia de plata. Por las calles se venden muñecos de trapo para quemar lo malo, alejando así la desventura.

Finalmente estamos los que levantaremos las copas para brindar por nuestros seres queridos, por aquellos que emprendieron antes el vuelo al cielo, por aquellos que colmaron nuestros días de dicha y felicidad. Lo importante es saber los logros que nos dieron felicidad y los fracasos que nos dieron una enseñanza

Oración para despedir el año
Autor desconocido
Señor, dueño del tiempo y de la eternidad,
tuyo es el hoy y el mañana, el pasado y el futuro.
Al terminar este año quiero darte gracias
por todo aquello que recibí de Ti.

Gracias por la vida y el amor,
por las flores, el aire y el sol,
por la alegría y el dolor,
por cuanto fue posible y por lo que no.

Te ofrezco cuanto hice en este año,
el trabajo que pude realizar
y las cosas que pasaron por mis manos.

Te presento a las personas que a lo largo de estos meses amé,
las amistades nuevas y los antiguos amores,
los más cercanos a mí y los que estén más lejos,
los que me dieron su mano y aquellos a los que pude ayudar,
con los que compartí la vida, el trabajo, el dolor y la alegría.

Pero también, Señor, hoy quiero pedirte perdón.
Perdón por el tiempo perdido, por el dinero mal gastado,
por la palabra inútil y el amor desperdiciado.
Perdón por las obras vacías y por el trabajo mal hecho,
y perdón por vivir sin entusiasmo.

También por la oración que poco a poco fui aplazando
y que hasta ahora vengo a presentarte.
Por todos mis olvidos, descuidos y silencios,
nuevamente te pido perdón.

En los próximos días iniciaremos un nuevo año
y detengo mi vida ante el nuevo calendario,
y te ofrezco estos días a Ti,
pues sólo Tú sabes si los llegaré a vivir.

Hoy te pido para mí y los míos la paz y la alegría,
la fuerza y la prudencia, la claridad y la sabiduría.

Quiero vivir cada día con optimismo y bondad,
llevando a todas partes un corazón lleno de comprensión y paz.

Cierra Tú mis oídos a toda falsedad
y mis labios a palabras mentirosas, egoístas, mordaces o hirientes.

Abre en cambio mi ser a todo lo que es bueno.
Que mi espíritu se llene sólo de bendiciones
y las derrame a mi paso.

Cólmame de bondad y de alegría para que,
cuantos conviven conmigo o se acerquen a mí,
encuentren en mi vida un poquito de Ti.

Danos un año feliz y enséñanos a repartir felicidad.
Amén

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